Diccionario del oído
Cuatro palabras que aparecen por aquí, explicadas sin tecnicismos.
- Audiograma
- Es el «carnet auditivo» de un animal: un gráfico que muestra qué volumen mínimo necesita para empezar a oír cada tono. Cuanto más abajo esté la línea, mejor oye. Es el mismo tipo de prueba que te hacen a ti en el otorrino.
- Ultrasonido
- Sonidos tan agudos que tu oído ya no los registra: por encima de unos 20.000 Hz. Para ti son silencio total, pero un perro, un gato o un murciélago los oyen perfectamente. El silbato «mudo» para perros vive justo ahí.
- Infrasonido
- Sonidos tan graves que tu oído ya no los registra: por debajo de unos 20 Hz. Más que oírlos, notarías un temblor en el pecho, como cuando pasa un camión enorme. Elefantes y palomas sí los perciben, incluso a kilómetros de distancia.
- Hercios (Hz)
- Los hercios cuentan cuántas veces por segundo vibra un sonido. Pocas vibraciones = grave (el retumbar de un trueno, unos 30 Hz). Muchas vibraciones = agudo (el pitido de un microondas, unos 3.000 Hz). Y «1 kHz» es simplemente una forma corta de decir 1.000 Hz. Tú oyes, más o menos, de 20 Hz a 20.000 Hz.
- Umbral auditivo
- El volumen mínimo con el que un sonido deja de ser silencio: el punto exacto en el que un animal empieza a oírlo. Cuanto más bajo sea ese punto, más fino es su oído.
- Movimiento de partículas
- Tu tímpano capta la presión del sonido, como una vela que empuja el viento. Muchos peces e invertebrados hacen otra cosa: notan el diminuto vaivén del agua o del aire al pasar la onda. Es más «sentir» el sonido que oírlo.
- Ecualización
- Subir o bajar por separado el volumen de los graves, los medios y los agudos. Es lo que hacen los botones de graves y agudos de un equipo de música, y es exactamente lo que Animal Ears le hace a tu sonido para dejarlo como lo oye cada especie.